
Tal vez en un intento desesperado por mantener vivo a ciertos sistemas, U. S. Gold, experto en “conversiones” poco alegres, editó en el mercado de los 8 bits este Final Fight.
La historia del juego es típica: una chica secuestrada por una pandilla y nosotros –héroes- que vamos a rescatarla pasando por diversos escenarios y repartiendo trompadas a troche y moche. Ahí se terminó el argumento.
Uno jamás podría pretender que se consiga reproducir una copia fiel al arcade, pero es en estos casos en donde uno debería ser lo suficientemente honesto y dejar de lado lo que no se puede lograr... y no es que Final Fight sea una mala conversión, el problema es que era demasiado obvio que no podía haber comparación posible con el original, y entonces surge la eterna cuestión: ¿Era necesario?.
En esta versión Amstrad tenemos un juego muy pixelado. Al querer asemejarlo al arcade, se optó por la resolución con mayores colores, pero se sacrificó de manera obligada el arte gráfico, quedando en muchos casos un amasijo de pixeles realmente horribles. En Spectrum, por ejemplo, el juego es monocromo pero los gráficos son infinitamente mejores... ese fue el problema al querer diferenciar la versión en el Amstrad y para que nadie diga “es una conversión de Spectrum”. Pero hubiera sido lo mejor el reconocer una limitación tan decepcionante en Amstrad.
Por otra parte, el juego se torna lento y pesado. El teclado no responde con la velocidad que desearíamos en un juego de este tipo, y todo eso acaba por desanimar al más optimista de los jugadores amantes de las peleas. Lo más decente del juego y que añade algo de realismo es la presentación del mismo, bastante aceptable, pero que nada tiene que ver con el desarrollo que esperamos al pulsar fire.